BIENVENIDA AL NAVEGANTE

Este cuaderno contiene varias experiencias vividas en Ayacucho en momentos distintos pero que se funden en una sola: el trabajo como voluntario en las casas hogares Los Gorriones y Casa de Willy y la producción de una serie de documentales sobre el conflicto armado peruano: "Las Huellas del Sendero", "El Expreso Cabanino", "Te Saludan Los Cabitos" y otros. Este espacio pretende dar a conocer y fomentar el apoyo a las iniciativas que trabajan con la infancia y la defensa de los derechos humanos en Ayacucho. Se abre el cuaderno...

viernes, 6 de diciembre de 2013

Totos, memoria de un pueblo olvidado

5 de la mañana. La fina lluvia y el frío matinal me golpean al salir a la calle embarrada, haciéndome recuperar el momento y lugar presentes. Carmen Alto. Una vez más. Parece mentira. Hace ya dos semanas que regresé y estoy a punto de viajar nuevamente al pueblo de Totos. La comunidad celebra hoy el octavo aniversario de la creación de su Monumento por la paz y me ha invitado a que presente ante la asociación de afectados (es decir, ante todo el pueblo de Totos y parte de los poblados aledaños) el documental que ha resultado de todo el material recogido durante mis dos anteriores visitas: “Totos, memoria de un pueblo olvidado”. 

Este es un documental hecho para la comunidad de Totos, es un puzle de memoria colectiva, una denuncia a los crímenes (que no "excesos" como se tiende a llamar oficialmente a estas masacres) perpetrados por las mal llamadas fuerzas del "orden" en el distrito de Totos durante los años ochenta: el robo de ganados y casas, la violación de mujeres, el secuestro, tortura, ejecución de detenidos tanto de la zona como de muchos puntos de la región traídos en helicóptero y entierro en fosas comunes.

Es un documental complementario al nuevo largometraje "Te Saludan Los Cabitos", que voy a entregar a la comunidad como registro de memoria, aunque también con la esperanza de que les sirva de herramienta audiovisual para apoyar sus reivindicaciones de reparación y justicia, para que se juzguen los crímenes cometidos allí por el capitán Chacal y demás militares que estuvieron en la zona durante los ochenta y, por último, para dar pie a que se investiguen y exhumen todas las fosas comunes que siguen sin exhumarse. 

En el Grifo Plaza me encuentro con el equipo de Apoyo para la Paz, quien actualmente está investigando también las masacres cometidas en Chungui, en la remota zona conocida como Oreja de Perro. Algún tiempo más tarde, se suceden imágenes de un camino que ya me es muy familiar: la subida hasta Arizona bajo la misma lluvia que me acompañara cuando viajé allí por primera vez con la familia T. (“Viaje al otro Arizona”), los bosques de eucalipto, pueblos como Catalinayocc donde pasé una gélida noche en un cuarto de adobe, la pintada del nuevo Sendero “vamos guerra popular” en la baranda de un puente, las extensiones inacabables de puna y los rebaños de alpaca al pasar por Tuco…y revivo sensaciones de aquel viaje a pie.

Al descender la montaña y llegar al Monumento de la paz, nos encontramos con los responsables de la asociación de afectados, Aldo Tudelano y David Huamaní, quienes están colocando una placa en conmemoración de las víctimas del distrito de Totos. Momentos más tarde, en el auditorio del pueblo, y tras un sabroso mondongo preparado en casa de la Sra. F., preparamos la proyección del documental. Sentado entre los asistentes, los observo mientras se ven a sí mismos y a sus familiares y vecinos en la pantalla. Para el momento en el que aparecen los helicópteros y los testimonios en quechua están totalmente concentrados. Algunos miran la pantalla boquiabiertos (haciéndome recordar aquellas magníficas fotos de Val del Omar durante las proyecciones de las Misiones Pedagógicas), otros reconocen en voz alta la foto del capitán Chacal, varias mujeres lloran al ser testigos del sufrimiento de su pueblo y un suspiro general se deja oír en el auditorio cuando aparecen los planos de la exhumación de la fosa de Ccarpaccasa.

Es sin duda una de las proyecciones más emotivas que haya hecho hasta ahora. De ahí, el pueblo se dirige llevando pancartas de reivindicación hasta el Monumento de la paz. Se guarda un minuto de silencio y los discursos se suceden. Cuando me llega el turno, les aseguro que dejo una parte de mi corazón aquí y que espero regresar a Totos en cuanto me encuentre nuevamente por Ayacucho. Empieza a granizar y es hora de marcharme de allí.

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