BIENVENIDA AL NAVEGANTE

Este cuaderno contiene varias experiencias vividas en Ayacucho en momentos distintos pero que se funden en una sola: el trabajo como voluntario en las casas hogares Los Gorriones y Casa de Willy y la producción de una serie de documentales sobre el conflicto armado peruano: "Las Huellas del Sendero", "El Expreso Cabanino", "Te Saludan Los Cabitos" y otros. Este espacio pretende dar a conocer y fomentar el apoyo a las iniciativas que trabajan con la infancia y la defensa de los derechos humanos en Ayacucho. Se abre el cuaderno...

lunes, 16 de abril de 2012

Jaque al "carnicero de los Andes" (Caso Accomarca)

 

Esos ecos de justicia que llevan cerca de treinta años resonando por los confines de los Andes de Ayacucho poco a poco van siendo escuchados.

La semana pasada la Sala Penal Nacional de Perú finalmente sentó en el banquillo de acusados al que fuera subteniente del Ejército, Telmo Hurtado, más conocido como el “carnicero de los Andes”, quien llevaba años fugado del país tras su participación en una de las peores masacres de civiles de Ayacucho. 

El ex subteniente ha sido uno de los primeros oficiales del Ejército peruano en reconocer su responsabilidad en una masacre de comuneros, la de Accomarca en agosto del 85. En Accomarca se repitió la misma escena dantesca, el mismo patrón sistemático de genocidio de población campesina por parte del ejército que lamentablemente resultó tan frecuente en la región. Tortura de hombres y violación de mujeres del pueblo, encierro en caserones, fusilamiento de toda la población y finalmente incendio de las casas y entierro de los cuerpos en fosas comunes. Hurtado ha llegado a afirmar que incluso los niños de tres años podían ser aleccionados por Sendero, por lo que había que acabar con ellos. En total, 26 niños fueron asesinados en Accomarca.

La Patrulla Lince 7, el escuadrón de la muerte que comandaba Hurtado, regresó al pueblo varias semanas más tarde. Fueron a acabar con cualquier posible testigo que hubiese quedado vivo y terminar así su “labor de limpieza” (como él mismo la ha calificado). Me pregunto si algo similar fue lo que pasó también con los testigos del caso Uchuraccay, quienes sospechosamente fueron desapareciendo tras el asesinato de los ocho periodistas.

El absurdo y la paradoja del conflicto vuelven a repetirse en este episodio. El entonces subteniente no sólo no llegó a cumplir la condena que le impuso un tribunal militar en su día por “abuso de poder”, sino que durante el gobierno de Fujimori fue incluso condecorado. Y no una. Sino hasta en cuatro ocasiones. Y luego fue ascendido al rango de mayor.

Al inicio de su primera legislatura como presidente de Perú, Alan García había anunciado en relación con la nueva política antisubversiva que no combatiría la barbarie con más barbarie. Si lo sucedido bajo su mandato en lugares como Accomarca o Pucayacu no fueron actos de cruel barbarie, entonces ¿cómo calificarlos?

En Accomarca también se da una coincidencia macabra. El recuento de víctimas asciende a 69 personas. El mismo número de víctimas mortales de la masacre de Lucanamarca ordenada por el mismísimo Abimael Guzmán. Parece como si el Estado y Sendero hubieran estado jugando una diabólica partida de ajedrez, en la que iban eliminando fichas del tablero. Ese tablero era Ayacucho y la sierra. Y esas fichas que iban eliminando no eran más que indefensos campesinos que no entendían nada de lo que estaba pasando, sus peones sobre el tablero. También está claro que Telmo Hurtado y los demás miembros de las FFAA que cometieron este tipo de atrocidades tanto en Accomarca como en otros puntos de la sierra no eran más que otras fichas, manejadas por alguien desde arriba.

No todos estos episodios han podido tener espacio en "Las Huellas del Sendero". Aunque no hay duda de que el Caso Accomarca bien merecería que se le dedicara un documental.

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