BIENVENIDA AL NAVEGANTE

Este cuaderno contiene varias experiencias vividas en Ayacucho en momentos distintos pero que se funden en una sola: el trabajo como voluntario en las casas hogares Los Gorriones y Casa de Willy y la producción de una serie de documentales sobre el conflicto armado peruano: "Las Huellas del Sendero", "El Expreso Cabanino", "Te Saludan Los Cabitos" y otros. Este espacio pretende dar a conocer y fomentar el apoyo a las iniciativas que trabajan con la infancia y la defensa de los derechos humanos en Ayacucho. Se abre el cuaderno...

miércoles, 24 de noviembre de 2010

El sueño de Yanama II

Vuelvo a recorrer los polvorientos senderos de las montañas de Yanama en dirección a la casa de Willy. A medida que dejo la ciudad a mis espaldas siento que voy recuperando la sensación de libertad. Y me repito inconscientemente la misma frase que me murmuré a mí mismo hace años siguiendo estos mismos caminos: “Esta es la vida…”. De repente, me golpea la certeza de que el tiempo es circular. Que sigue círculos concéntricos que se abren y cierran una y otra vez en mi vida. Y sé que pronto llegará el momento de cerrar este círculo. Aunque haré lo posible por dejarlo abierto.

En la casa me encuentro de nuevo con Willy y sus chicos. Afanados en la tarea como siempre. Están cerrando ya la extensión de la sala del horno de pan. Un paso más hacia la ansiada autosuficiencia. Acompaño a uno de los chicos a ordeñar a las vacas. Y, como ya me sucediera conviviendo con los nómadas de la estepa, compruebo lo mal que se me dan estas cosas!

La entrevista a Willy es una de las primeras entrevistas que preparé nada más llegar a Ayacucho. Y hoy por fin ato este cabo suelto. Willy me recuerda episodios de su vida que ya conocía: Sus años de trabajo en el puericultorio. Cuando se encontró una noche con algunas de las chicas que habían estado en el puericultorio y, no reconociéndolo, le ofrecieron sus “servicios”. Como en ese mismo momento se dijo a sí mismo: “He de hacer algo por estos chicos”. Y empezó a acogerlos en apartamentos en Ayacucho. Como fundaron luego la asociación PHES e iniciaron el proyecto en Yanama.

Y también me cuenta otros episodios que no recordaba: como Sendero perpetró una masacre en el pueblo de Huayllao. Él trabajaba por entonces en la Defensoría del Pueblo y le había prometido a un amigo suyo jesuita que vivía en ese pueblo que iría a visitarlo. Pero no tuvo tiempo de hacerlo. Su amigo fue una de las víctimas de aquella masacre. Willy afirma que este momento le dio un giro a su vida. Decidió irse de Ayacucho para vivir en Huayllao. Al ver que alguien de fuera se instalaba allí, muchos de los pobladores que hasta ese momento huían del pueblo decidieron quedarse. “Allí permanecí dos años y aprendí mucho de la compleja situación del campesinado” me cuenta.

Willy sigue siendo escéptico en lo que se refiere a la situación de Ayacucho. El conflicto provocó en la región un retraso de décadas y, en su opinión, la población sigue frustrada ante la falta de justicia e institucionalidad. Así que el caldo de cultivo sigue estando latente para que vuelva a emerger un movimiento que conmocione de nuevo la región y el país. Ya sea Sendero, los etnocaceristas o cualquier otro movimiento nuevo. En lo que se refiere a Sendero, se pregunta hasta qué punto está Sendero metido en el narcotráfico o el narcotráfico metido en Sendero. Y no entiende como el Estado no puede acabar con ellos. Aunque tiene una sospecha: “Tal vez se trate de un mal menor que le convenga mantener al Estado. La pregunta es: ¿Por qué?”.

Willy debe volver al trabajo. Me despido una vez más de él, recordándole aquellas prometidas pizzas que siguen pendientes y llevándome bajo el brazo un libro de su biblioteca que he buscado hasta debajo de las piedras durante largo tiempo: “Noches Blancas” de Dostoievski. El último libro que esperaba encontrarme en este rincón de los Andes.

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