BIENVENIDA AL NAVEGANTE

Este cuaderno contiene varias experiencias vividas en Ayacucho en momentos distintos pero que se funden en una sola: el trabajo como voluntario en las casas hogares Los Gorriones y Casa de Willy y la producción de una serie de documentales sobre el conflicto armado peruano: "Las Huellas del Sendero", "El Expreso Cabanino", "Te Saludan Los Cabitos" y otros. Este espacio pretende dar a conocer y fomentar el apoyo a las iniciativas que trabajan con la infancia y la defensa de los derechos humanos en Ayacucho. Se abre el cuaderno...

domingo, 18 de julio de 2010

Museo de la Memoria

Tras varias visitas e intentos fallidos, por fin he podido entrevistar a la presidenta de ANFASEP, la asociación de familiares de secuestrados, detenidos y desaparecidos del Perú.

La fachada gris poblada de escenas sangrientas y cruentas del conflicto anuncian al visitante que está a punto de vivir una experiencia que le va a conmocionar y zarandear su interior. Este museo no está indicado para aquel que busque ocio. Es más bien un escalofriante túnel del horror que transporta al visitante a la barbarie y sin sentido del conflicto armado. Con él se pretende remover conciencias, invitar al visitante a reflexionar sobre lo sucedido para que un episodio así no vuelva a repetirse jamás, preservar la memoria colectiva del pueblo ayacuchano – esperemos que en esta ocasión sí que exista aquí este tipo de memoria.

El museo es el fruto de 27 años de lucha y sufrimiento padecidos por la Madre Angélica - la primera mujer en Ayacucho que se atrevió a enfrentarse al ejército, jugándose la vida, para averiguar qué había sido de su hijo detenido y luego desaparecido – y otras mujeres que perdieron a sus maridos o hijos (en ocasiones ambos) y que en muchos casos fueron maltratadas y violadas. Estas mujeres no dudaron en lanzarse a la calle, alzando una cruz que hoy día aún reza tras una vitrina: “No Matar” y enarbolando fotografías de los familiares desaparecidos y pancartas en las que se podían leer conmovedoras frases del tipo: ¿Dónde está mi hijo?”.

La señora Adelina ha vuelto a profundizar en las simas de su sufrimiento para recordar como se inició el conflicto en un Ayacucho olvidado por el Estado, como Sendero captó adeptos entre el campesinado prometiendo una sociedad más justa e igualitaria y como pronto estallaría la lucha armada y muchos campesinos, como ella, se verían atrapados entre dos fuegos, en un conflicto que no entendían pero en el que las partes “mataban como si nada”. También recuerda (¿cómo podría olvidarlo?) como una noche los militares irrumpieron en su casa y se llevaron a la fuerza a su marido, que previamente había sido acusado de senderista fruto de la envidia. A ella la golpearon y desde aquella noche nunca más vio a su marido. Pero no se lamenta únicamente por su suerte. Se pregunta con indignación cómo pudieron asesinar a tantos niños en pueblos como Putis o Lucanamarca.

La Sra. Adelina reconoce que ambas partes son culpables, aunque en su opinión Sendero tiene más culpa por haber prendido la mecha que hizo estallar el conflicto que truncó el proyecto de vida de tantos miles de personas. Ahora espera y lucha porque todos los culpables no queden impunes y paguen por todo el daño que causaron y siguen causando.

1 comentario:

Tomás Mielke dijo...

bueno, ya sabewmos que la historia la escriben los vencedores y que para que haya una guerra no hace falta que dos la quieran hacer y quién enciende o no la mecha es como el huevo o fue la gallina antes, lo importante es que todo vuelva a su estado natural, vivir la vida que son 4 días

un abrazo