BIENVENIDA AL NAVEGANTE

Este cuaderno contiene varias experiencias vividas en Ayacucho en momentos distintos pero que se funden en una sola: el trabajo como voluntario en las casas hogares Los Gorriones y Casa de Willy y la producción de una trilogía documental sobre el conflicto armado peruano: "Las Huellas del Sendero", "El Expreso Cabanino" y "Te Saludan Los Cabitos". Este espacio pretende dar a conocer y fomentar el apoyo a las iniciativas que trabajan con la infancia y la defensa de los derechos humanos en Ayacucho. Se abre el cuaderno...



viernes, 9 de julio de 2010

Más testimonios sobre el conflicto


Sigo recogiendo testimonios sobre el conflicto. El otro día, en el mercado artesanal, al preguntarles a varias artesanas por el hecho de que el mercado fuese antes una cárcel (aquella misma cárcel que Sendero atacó un día para liberar a varios de sus miembros apresados y que, tras un primer intento fallido, volvió a atacar con éxito al siguiente día para sorpresa de las autoridades) algunas de ellas empezarían a hablar espontáneamente de cómo vivieron el conflicto y de sus familiares desaparecidos. Según la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR), el 40% de las cerca de 70.000 víctimas que causó el conflicto entre 1980 y 2000 provenían de Ayacucho, por lo que no es de sorprender que mucha gente aquí tuviera algún familiar o conociera a alguien que haya desaparecido.

Y la otra noche, O. – un estudiante de comunicación audiovisual que estuvo presente durante la entrevista de Gil – me invitó a su casa para mostrarme algunas fotos que tomó de las fosas comunes descubiertas recientemente en Cabitos (cerca del actual aeropuerto). Estaba mostrándomelas cuando de repente se fue la luz en el Carmen Alto y, de buenas a primeras, en la oscuridad de su cuarto de ladrillo sin enfoscar, empezó a hablarme de la masacre que tuvo lugar en su pueblo natal, Sachabamba. Se trata de un episodio no reconocido por la CVR (al igual que muchos otros) en el que murió una gran parte de la población local tanto a manos del Ejército como de Sendero (la misma historia se repite despiadadamente una y otra vez).

Él era pequeño por entonces, pero aún recuerda con nitidez la llegada de los helicópteros del ejército a una explanada del pueblo y como sus habitantes se congregaban entorno a los soldados. Más adelante comprendería que los soldados pasaban lista y que quien no estuviera presente en ese momento era automáticamente considerado partidario de Sendero. Días más tarde los habitantes del pueblo vivían una réplica de esta situación al llegar los senderistas.

A O. también se le ha quedado otra escena de su infancia grabada en la retina: una noche se presentaron en su casa unos hombres armados. Gritaban, golpeaban a sus familiares y luego vio atemorizado como encañonaban a su madre en la cabeza. Buscaban a su padre, que oportunamente había huido a Lima hacía poco. Antes de marcharse uno de ellos se le acercó, le arrojó arena en sus ojos y le dijo: “pequeño terruco (terrorista), tu padre es hombre muerto”.

He quedado con O. en que pronto iré con él a su pueblo. Junto con unos compañeros ha creado una asociación para que se reconozcan a las víctimas de Sachabamba. También he conocido a un pintor que planea viajar a Uchuraccay (uno de los pueblos que sufrió una de las matanzas más dantescas del conflicto) para pintar un mural y que me ha invitado a acompañarlo. Así que pronto empezará el viaje por los Andes tras las huellas del Sendero.

1 comentario:

Tomás Mielke dijo...

tienes mucho valor amigo mío, así que, ten cuidado que no te quiero perder por el "sendero"

un abrazo