BIENVENIDA AL NAVEGANTE

Este cuaderno contiene varias experiencias vividas en Ayacucho en momentos distintos pero que se funden en una sola: el trabajo como voluntario en las casas hogares Los Gorriones y Casa de Willy y la producción de una serie de documentales sobre el conflicto armado peruano: "Las Huellas del Sendero", "El Expreso Cabanino", "Te Saludan Los Cabitos" y otros. Este espacio pretende dar a conocer y fomentar el apoyo a las iniciativas que trabajan con la infancia y la defensa de los derechos humanos en Ayacucho. Se abre el cuaderno...

viernes, 4 de junio de 2010

Surrealismo y superstición

La vida en Ayacucho sigue estando salpicada de escenas con tintes surrealistas, como ya presagiara aquella noche de regreso en la ciudad  hace más de tres años, cuando aquel perro blanco de aspecto de lobo a punto estuvo de abalanzarse sobre el  pobre hombre que hoy día sigue arrastrándose como puede por las calles del centro.

Esta mañana, esperando la combi (llamarla autobús sería toda una hipérbole) para ir a la casa hogar, un tipo ha venido caminando lentamente hacia mí, haciendo eses por la polvorienta Tupac Amaru. Iba sin camiseta, con la boca ensangrentada, la mirada perdida, el cuerpo cubierto de polvo y trataba como podía de cubrirse con los jirones que le quedaban de lo que debieron ser un día unos pantalones. Cuando se ha acercado a decirme algo, los perros de la casa se han lanzado contra él. He debido agarrarlos para que no le complicaran aún más el día a aquel pobre hombre.

Por la tarde, a la entrada de la iglesia frente al arco de la avenida 28 de julio, un enjuto anciano con sombrero y gafas de sol asía entre sus manos la cabeza de un niño y le susurraba unas palabras ininteligibles. La escena se repetía una y otra vez: llegaban señoras y sentaban a sus hijos en el regazo de aquel enigmático anciano. Me he acercado decidido a elucidar el enigma. El anciano pareció ignorar o no entender totalmente mi pregunta, pero la madre de uno de los niños me dio la respuesta: cuando un niño sufre un susto fuerte, el alma se le escapa. Y este anciano llama a las almas de esos niños para que regresen a ellos.

Ya por la  noche, atravesando la Plaza de Armas, un tipo joven se ha acercado a mí con una pequeña bolsa de plástico en la mano. Me hablaba de religión, me explicaba su particular cosmovisión, que todos éramos hermanos pues todos terminábamos muriendo...Tras un rato he conseguido averiguar que llevaba dentro de la bolsa: un sapo totalmente rígido. El tipo me ha explicado que de la misma forma que él los ayuda a ellos colocándolos en su jardín, ellos le ayudan a él...curándole la cabeza. 

1 comentario:

Tomás Mielke dijo...

querido Luis, amigo,

cuando se dice que la verdad duele, es cierto, cuando se dice que la verdad ofende, es cierto, que cuando se dice que la realidad es cruda y supera la ficción, es cierto pero nadie se lo cree, muy buen título y, ...lo ocurrido, pues del mejor Borges

un abrazo y no te dejes caer ni dar un paso atrás