BIENVENIDA AL NAVEGANTE

Este cuaderno contiene varias experiencias vividas en Ayacucho en momentos distintos pero que se funden en una sola: el trabajo como voluntario en las casas hogares Los Gorriones y Casa de Willy y la producción de una serie de documentales sobre el conflicto armado peruano: "Las Huellas del Sendero", "El Expreso Cabanino", "Te Saludan Los Cabitos" y otros. Este espacio pretende dar a conocer y fomentar el apoyo a las iniciativas que trabajan con la infancia y la defensa de los derechos humanos en Ayacucho. Se abre el cuaderno...

lunes, 2 de octubre de 2006

Testimonios de los Gorriones

Sigo aprendiendo más acerca de las vidas y traumas de los niños por ellos mismos. Ayer, durante una merienda a la que invité, el hiperactivo L. (prefiero seguir manteniendo el anonimato de los niños en estos casos) empezaría a hablarme de buenas a primeras de la casa donde vivía con su madre. Me iba a decir donde estaba cuando de repente, para su enorme sorpresa, se dio cuenta de que lo había olvidado, de la misma forma que ha olvidado cuantos años lleva en la casa hogar. Pero lo que sí sabía con una certeza escalofriante es que su madre nunca va a ir a visitarlo.

Por otro lado, esta mañana de camino a su colegio, A. me empezaría a hablar de su compañero de cuarto y cama B. ya que hoy va a visitar a sus padres a la cárcel. Él tiene su propia versión de los hechos que le causaron las quemaduras en los brazos y cuello a su amigo: los padres están allí por haber quemado a su propio hijo con una sartén (la realidad es si cabe aún más cruel: todo apunta a que se trató de un ajuste de cuentas en la cárcel que acabaría con el niño dentro de una caldera con agua hirviendo).

De forma similar, F. no dudaría en meterse con su inseparable compañero E. haciendo alusión delante suya a la cicatriz en forma de arco que luce en su mejilla izquierda y describiendo entre risas como un perro le atacó y lo dejó sin sentido (episodio que E. jamás menciona).

La casa está así llena de tremendas historias, a veces casi leyendas, sobre incestos, envenenamientos, violaciones y otros episodios escalofriantes. Algunas veces uno duda (o desea dudar) que sean reales. Pero lo que más me sorprende de todo es como siendo tan pequeños, muchos de estos niños están familiarizados y conviven, con mayor o menor conocimiento, con el fruto de una serie de tragedias brutales y una crueldad que niños de esta edad no deberían conocer, y mucho menos haber vivido nunca.

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