BIENVENIDA AL NAVEGANTE

Este cuaderno contiene varias experiencias vividas en Ayacucho en momentos distintos pero que se funden en una sola: el trabajo como voluntario en las casas hogares Los Gorriones y Casa de Willy y la producción de una serie de documentales sobre el conflicto armado peruano: "Las Huellas del Sendero", "El Expreso Cabanino", "Te Saludan Los Cabitos" y otros. Este espacio pretende dar a conocer y fomentar el apoyo a las iniciativas que trabajan con la infancia y la defensa de los derechos humanos en Ayacucho. Se abre el cuaderno...

jueves, 8 de junio de 2006

Retrato de los Gorriones

Las semanas transcurren a una velocidad vertiginosa y ya es hora de esbozar un retrato de los niños, por mucho que lo vaya a hacer a grandes rasgos y de una forma un tanto caótica. Al mismo tiempo, quiero tratar de respetar a estas pequeñas personas, no mencionar nombres en este tipo de situaciones y no publicar ninguna información de carácter más íntimo.

Baste decir que muchos acarrean a sus espaldas vivencias y traumas capaces de producir escalofríos hasta al más insensible: desde maltratos y abandonos hasta padres alcohólicos y estancias en la cárcel con padres arrestados por tener un laboratorio de cocaína en la casa (no hay que olvidar que la selva de Ayacucho es actualmente uno de los principales productores de cocaína de Sudamérica).

Pero dentro de todo este drama consuela ver que estos niños están reconstruyendo sus vidas y progresan. El alevín de la casa llegó a la casa recién nacido, donde se ha reunido con sus cuatro hermanos y con suerte no tendrá secuelas de un trauma causado por una familia desestructurada y deshecha por el alcoholismo. Algunos de los niños vienen de la selva, donde vivían en condiciones infrahumanas, en casas sin puertas ni ventanas, durmiendo en el suelo, comiendo todo lo que se encontraban a su paso o han sido acogidos en la casa hogar después de que su madre muriese y el padre entrase a la cárcel por segunda o tercera vez. Otros llegaron totalmente desnutridos, consumidos, rehuyendo todo contacto, escupiendo a la cara a cualquiera que se les acercase. Uno de ellos fue encontrado en un vertedero de basura. Los hematomas y quemaduras de cigarrillos (que aún son visibles) revelaban evidentes síntomas de maltrato y su parálisis cerebral y ceguera no son sino la consecuencia directa de las brutales palizas que debió recibir antes de ser arrojada a la basura como un desecho humano.

Nacer en Perú con alguna discapacidad es seguramente una de las peores cosas que te pueden suceder en la vida. La superstición que marca la sociedad, la creencia de que un niño discapacitado es un castigo divino y los gastos y cuidados que requieren, hacen que sea muy raro ver a familias paseando a sus niños por la calle, que si lo haces te miren como una atracción o que directamente los abandonen a su suerte.

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