BIENVENIDA AL NAVEGANTE

Este cuaderno contiene varias experiencias vividas en Ayacucho en momentos distintos pero que se funden en una sola: el trabajo como voluntario en las casas hogares Los Gorriones y Casa de Willy y la producción de una serie de documentales sobre el conflicto armado peruano: "Las Huellas del Sendero", "El Expreso Cabanino", "Te Saludan Los Cabitos" y otros. Este espacio pretende dar a conocer y fomentar el apoyo a las iniciativas que trabajan con la infancia y la defensa de los derechos humanos en Ayacucho. Se abre el cuaderno...

miércoles, 10 de mayo de 2006

¡Por fin en Ayacucho!

Aquí da comienzo esa nueva fase con la que tantas veces he soñado a lo largo de los últimos meses. Hemos desembarcado en Ayacucho en plena noche, en un déjà vu -al recorrer sus calles desiertas nuevamente a las cuatro y pico de la mañana- y en un ambiente teñido de irrealidad: un pobre hombre se arrastraba por la avenida principal con sus brazos y rodillas por el suelo, incapaz de erguirse sobre sí mismo mientras un gran perro blanco de aspecto de lobo le ladraba y a punto ha estado de lanzarse sobre él. Por momentos he dudado si aquella escena fantasmagórica pertenecía a la esfera de lo real e incluso he tratado de vislumbrar en ella algún tipo de presagio de lo que está por venir.

Al despertar, he encontrado la ciudad en un ambiente totalmente diferente al de anoche, bajo un sol radiante y desbordante de vida. Me he sentado un rato en la Plaza de Armas, viendo el mundo pasar a mi alrededor y tratando de imaginar como se va a desarrollar este nuevo capítulo que estoy a punto de abrir en mi vida. He sentido una magnificación de mis sentidos, un subidón de conciencia al saberme de nuevo aquí y sobre todo que en esta ocasión no estoy solo de paso. Siento que ando en busca de algo aún por definir y que espero encontrar en los otros. El viajar por el puro placer de descubrir y vivir nuevas emociones a diario es increíble a la vez que adictivo, pero ya no es el motor de mi nueva estancia aquí. Esta tarde nos mudaremos a la casa hogar.

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